“Tenemos que recuperar la idea del Estado social y democrático”
Detalle BN6
- Inicio
- “Tenemos que recuperar la idea del Estado social y democrático”
“Tenemos que recuperar la idea del Estado social y democrático”
Mauricio Merino, académico e investigador, reflexionó sobre el origen de las violencias en México durante la conferencia magistral que inauguró en el ITESO el Segundo Diálogo Nacional por la Paz. Su análisis planteó una pregunta central: ¿de dónde proviene la fuerza que alimenta la violencia que hoy atraviesa al país?
Diana Alonso
¿Cuál es el origen de la violencia en México? Buscar una respuesta resulta un desafío que transita entre lo social, lo político, lo filosófico e incluso lo espiritual. A esta pregunta se enfrentó Mauricio Merino, académico, investigador y militante por la democracia y los derechos fundamentales, durante la conferencia magistral “Las causas de la violencia en México”, impartida en el marco del Segundo Diálogo Nacional por la Paz que tiene lugar en el ITESO.
Merino aclaró un punto fundamental: “Hay muchas formas de violencia en nuestro país y en el mundo […] Me pregunto con sinceridad si hay alguien que no haya sufrido o atestiguado alguna de ellas […] ¿Quién no ha visto o no ha sido víctima de un robo, de un fraude, de una extorsión?”, dijo.
Advirtió que una de las consecuencias más graves de estas violencias es la normalización del miedo, que erosiona la confianza y debilita a las comunidades: “Y después, tristemente, el encono, la rabia. Tememos, desconfiamos y con mucha frecuencia acabamos odiando a quienes nos hacen daño. Y cuando eso sucede sin darnos cuenta, nos volvemos cómplices de las violencias que nos están asfixiando”.
Para el investigador estas violencias no nacen de una causa moral o cultural, sino de un sistema institucional y político que las permite y las reproduce: “En términos prácticos, propongo que la causa eficiente de las violencias está en la deliberada destrucción del Estado democrático y social de derechos”, señaló.
Esa destrucción, advirtió, se manifiesta tanto en la insuficiencia del Estado para garantizar las libertades y los derechos de la ciudadanía como en la prepotencia de quienes ejercen funciones públicas: “Las fuerzas armadas, las policías, los jueces, los aparatos políticos y las burocracias […] han decidido salvarse a sí mismas, medrando con sus facultades como si fueran armas, mientras se rinden y se abrazan con los más violentos, con los más poderosos, con los más corruptos”.
Merino explicó que se trata de un ciclo que se retroalimenta: ante un gobierno incapaz de resolver conflictos crecientes, emergen figuras autoritarias que prometen orden a cambio de poder absoluto y de la impunidad de las fuerzas armadas. Una dinámica, dijo, visible también en otros países: “Miren a Bukele en El Salvador, a Ortega en Nicaragua, a Orbán en Hungría, a Putin, así como Trump y Xi Jinping”, enlistó.
Muy pocos comprenden, dijo Merino, que “la corrupción es la apropiación abusiva de los asuntos públicos, es la captura del Estado por unos cuantos para hacerse de dinero y poder”. Advirtió que la lucha no debe centrarse en castigar culpables: “Muy pocos han cobrado conciencia de que la batalla no está a la salida cuando la corrupción ya se cometió y ya hay más peces gordos en la pecera, sino a la entrada, cuando las leyes son vulneradas, burladas o de plano omitidas”.
A partir de ello, sostuvo que las leyes han sido apropiadas por los más poderosos, dejando fuera a las personas, quienes han olvidado que también son parte del Estado. Ahora se da por hecho que es necesario “exigir ser vistos” por quienes gobiernan para acceder a derechos básicos. Frente a eso, afirmó: “Nadie debería renunciar a encarnar, a participar, a exigir que el Estado sea nuestro, de todos, abierto, transparente, incluyente”.
Y remató: “El Estado somos nosotros, nosotros mismos, y funciona así y sólo si estamos dispuestos a hacer lo nuestro, cuidando y exigiendo que las leyes se hagan bien y se cumplan mejor. No es cierto que mi libertad termina donde comienza la tuya. Mi libertad comienza donde se une a la tuya, mi libertad es la tuya o no es. Y mientras eso no se comprenda a cabalidad, creo que las causas de las violencias van a seguir vigentes”.
Noticia
Justicia y Construcción de Paz