Festejan los 50 años de la Maestría en Desarrollo Humano del ITESO
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Festejan los 50 años de la Maestría en Desarrollo Humano del ITESO
Integrantes de la comunidad universitaria se reunieron para festejar el quincuagésimo aniversario del primer posgrado del ITESO, un programa que ha transformado vidas.
Diana Alonso
Para Ana María Vázquez, directora de Investigación y Posgrado, no es circunstancial que la Maestría en Desarrollo Humano haya sido el primer programa de posgrado del ITESO. “El desarrollo humano tuvo que haber nacido en el ITESO, porque aquí es donde están las condiciones de la espiritualidad ignaciana, la conciencia personal, la responsabilidad de la propia postura y el diálogo como herramienta fundamental”, afirmó.
Lo anterior fue mencionado por Vázquez durante el arranque de las actividades por el 50 aniversario del programa, que incluyen talleres, conferencias y espacios de encuentro entre estudiantes, egresados y docentes. Una celebración que busca reconocer su trayectoria e impacto en el ámbito académico y social.
La inauguración fue sucedida con por una conferencia magistral dirigida por Salvador Moreno López, profesor del ITESO, quien propuso analizar el desarrollo humano como un proceso de formación integral, ya que todo comienza por aprender a mirar a los otros, a la naturaleza y así mismos como parte de un todo.
“Para mí, el desarrollo humano es un fuego que se encendió hace 50 años y que ha ido pasando de generación en generación, transformándose, fortaleciéndose y manteniéndose vivo”, expresó Laura García, coordinadora del programa. Subrayó que este recorrido ha implicado sostener “un delicado equilibrio entre el trabajo personal, el encuentro humano, el rigor académico y la pertinencia social”.
De acuerdo con García, a lo largo de estas décadas alumnos y profesores del programa han acompañado a más de 3 mil 500 personas en distintos contextos y realidades, mediante proyectos educativos, organizacionales y comunitarios. “El cambio verdadero comienza por uno mismo, pero nunca termina ahí. […] Medio siglo en el que esta maestría […] ha sido un espacio de encuentro, de escucha, de cuestionamiento y, sobre todo, de humanización”, aseguró Eugenia Casillas, directora del Departamento de Psicología Educación y Salud (DPES), durante su intervención.
En un contexto marcado por la desigualdad, la violencia, la polarización y el aislamiento, las académicas coincidieron en que hoy más que nunca, es necesario seguir cultivando esta formación. “Nuestro contexto […] nos interpela […] y cada vez más requiere espacios como este”, señaló Vázquez. Ante este panorama, añadió, el desarrollo humano es “una respuesta necesaria y esperanzadora” y que “En tiempos de fragmentación, formar en el desarrollo humano es también un acto político”.
El aprendizaje, la experiencia y la escucha
“Los retos del Enfoque Centrado en la Persona en el mundo de hoy” fue la conferencia impartida por Salvador Moreno, en la que reflexionó sobre el papel del cuerpo, la experiencia y el acompañamiento en el aprendizaje integral.
Para él la educación no se reduce a la transmisión de contenidos o a las cuatro paredes de un aula: “Es un proceso en el que aprendemos a vivir y a convivir con otras personas y con la naturaleza. Un proceso en el que aprendemos a reconocernos siendo interacción en el mundo y en el universo. Y en el que aprendemos a transformar y a transformarnos desde una ética de cuidado, respeto, justicia y ‘amorosidad’”, afirmó.
Esta visión recupera el legado de pensadores como Maria Montessori y Paulo Freire, así como el trabajo de Carl Rogers, a quien Moreno conoció hace 50 años y cuya propuesta marcó de forma decisiva su vocación. A partir de estas influencias, planteó la importancia de integrar dimensiones como lo emocional, lo corporal, lo racional y lo espiritual, como partes interrelacionadas de la experiencia humana que deben ser consideradas en cualquier proceso formativo.
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